resume
La denuncia radical de la dominación política y la distancia crítica que La Boétie impone a su lector ante la realidad del sometimiento al Estado parecen más bien bordear la reflexión de antropólogos sobre la naturaleza equívoca y sobre los verdaderos artificios de la autoridad. De hecho, por la distanciada mirada que echa sobre su propia sociedad y, a través de ella, sobre la nuestra, La Boétie, anticipándose a su tiempo, es un etnólogo. Pero, por el vigor irrespetuoso de las preguntas que le inspiran las alienaciones que engendra la vida en el seno del Estado, este etnólogo es también un salvaje. A la denuncia de la dominación, opone la imagen de la libertad salvaje y original de un individuo que estaría más cerca de sí mismo, de sus semejantes y de la naturaleza. Esto significa que para él, la barbarie no está al comienzo, sino al término de la historia y que, como todo salvaje, casi no da crédito a la idea de progreso.
[ texte integral : es ]